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Distintivos Franciscanos 

La tau

 

TAU, UN SÍMBOLO FRANCISCANO Y DE MUCHAS OTRAS CULTURAS…

 

La TAU, es originariamente un símbolo de la antigüedad compartido por muchas culturas.

En la mitología escandinava, el dios del rayo, el dios Thor aparece con un martillo de doble cabeza que se relaciona con esta TAU,

También para los egipcios es importante, ya que se ha querido ver en ella la vara de Aarón que Moisés convirtió en serpiente, por ello también la podemos encontrar bajo la definición de cruz egipcia. Estos hechos los podemos leer en el libro del Éxodo 7, versículos del 8 al 13:

“El Señor dijo a Moisés y a Aarón: “Cuando os hable el faraón y os diga: Haced algún prodigio, tú dirás a Aarón: Toma tu bastón y échalo delante del faraón. El bastón se convertirá en serpiente.” Moisés y Aarón fueron ante el faraón e hicieron como el Señor les había ordenado. Aarón tiró su bastón delante del faraón y de sus siervos, y se convirtió en serpiente. El faraón llamó también a los sabios y encantadores, y ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos. Tiró cada uno su bastón y se convirtieron en serpientes; pero la serpiente que había salido del bastón de Aarón se comió a las otras serpientes. El corazón del faraón se endureció y no les escuchó, tal y como había dicho el Señor.”

Se dice que los egipcios la utilizaban como amuleto protector ya que representaba la vida, el poder, la sabiduría y la fecundidad

Pero la TAU es más conocida por ser una letra, tanto del alfabeto griego, como el hebreo, precisamente son las dos lenguas oficiales de la Biblia, y “casualmente” es la única letra que comparten ambos alfabetos.

En griego clásico, es la decimonovena letra de todo el alfabeto (en el griego actual se traduce por taf y no por tau), lo más raro es que dentro del sistema de numeración griego, bastante complejo por cierto, la letra tau corresponde al 300 y  no es casualidad la importancia de este número a lo largo de la Biblia

En Génesis 6, 14-16; encontramos las reglas que Dios le pone a Noé para la creación del arca:

“Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimentos y calafatéala con pez por fuera y por dentro. Estas serán sus dimensiones: ciento cincuenta metros de largo, veinticinco de ancho y quince de alto”.

Hace 3000 años no usaban el sistema métrico decimal, ya que el metro se comienza a usar después de la revolución francesa. En el antigüo oriente, se empleaba el cúbito, que en metros se calcula que correspondería aproximadamente a 0,44 metros, por lo tanto, si hacemos el sencillo cálculo de multiplicar los 150 metros por 0,44 nos da un resultado aproximada de 300. En otras  diversas traducciones de la Biblia esta en metros, pero en las no traducidas al sistema métrico decimal  aparecen los 300 cúbitos como medida dada por Dios.

En el Evangelio de Marcos 14, del 3 al 10, volvemos a observar la aparición del número, ya que 300 son los denarios que costaba el perfume que le derramaron a Jesús antes de morir:

“Mientras Jesús estaba en Betania, comiendo en casa de Simón el leproso, llegó una mujer con un frasco lleno de un valioso perfume de nardo puro, y rompiendo el frasco, derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. Entonces algunos de los que estaban allí se indignaron y comentaban entre sí: “¿Para qué este derroche de perfume? Se hubiera podido vender por más de 300 denarios para repartir el dinero entre los pobres”. Y la criticaban. Pero Jesús dijo: “Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una buena obra conmigo. A los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden hacerles bien cuando quieran, pero a mí no me tendrán siempre. Ella hizo lo que podía; ungió mi cuerpo anticipadamente para la sepultura. Les aseguro que allí donde se proclame la Buena Noticia, en todo el mundo, se contará también en su memoria lo que ella hizo”.

La TAU, como la encontramos en el hebreo, como taf o tav, según se cree su auténtico origen está en la letra taw del alfabeto fenicio. Dentro del alfabeto hebreo es la última letra, es decir significa el cumplimiento de la Buena Nueva, de la Palabra Revelada, ya que la Biblia se escribió en hebreo. Su valor numérico es el 400.

Explicado el origen numérico y alfabético de esta letra, no podemos olvidar su forma gráfica, que nos recuerda claramente a la cruz donde murió Cristo.

En la Biblia aparece en varias ocasiones más entre las que destacanmas de  una en el antiguo testamento y otra del nuevo. En Ezequiel 9, 4-5; Yaveh le dice a Ezequiel:

“Pasa por la ciudad, recorre Jerusalen y marca con una cruz la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las nefastas acciones que se cometen dentro de ella. Sólo se salvará el que tenga la cruz en la frente.”

Precisamente será por este texto gracias al cual a esta cruz se la conoce también como la cruz de las profecías, o cruz del Antiguo Testamento, por haber sido el símbolo elegido por los israelitas para hacer con la sangre de los corderos sobre los postes y dinteles de las puertas en la noche de Pascua en Egipto.

Y casi casi al final, en el Apocalipsis de San Juan, capítulo 7, versículos del 2 al 3, leemos

Después de esto vi cuatro ángeles, cada uno de ellos en pie sobre uno de los cuatro ángulos de la tierra. Sujetaban a los cuatro vientos de la tierra, para que dejaran de soplar sobre la tierra y el mar, y no se moviera ni una hoja de un árbol. Luego vi aparecer otro ángel por levante, por donde sale el sol. Era portador del gran sello del Dios vivo, y gritó a gran voz a los cuatro ángeles que habían recibido el poder de dañar la tierra y el mar: ¡Esperad! No hagáis daño a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que no hayamos sellado en la frente a los siervos de nuestro Dios.”

La TAU,  fue fundamental en la vida de dos importantes santos, como observamos en su iconografía.

San Antonio Abad, fundador del movimiento eremítico, es decir de los ermitaños,vivió en los primeros años del cristianismo, en los siglos III y IV. Pero cuenta la leyenda que en el siglo VI se trasladan sus reliquias a Alejandría, mientras que en el siglo XII se vuelven a trasladar a Constantinopla. Corren los años del 1300 y por estas fechas es fundada la orden de los caballeros del hospital de San Antonio, conocida comúnmente como los “hospitalarios” o la “orden de los antonianos”. Los monjes de esta orden vestían unos negros hábitos con una cruz TAU en medio de sus hábitos. Se dedicaron principalmente a tratar a peregrinos con enfermedades contagiosas como la lepra, la peste, la sarna… En el Camino de Santiago se encuentran numerosos restos de esta orden, por ejemplo la denominación de hospitaleros para la gente que se dedica a los peregrinos, viene de aquí. En Castrojeriz el camino atraviesa las ruinas del hospital de San Antón

La razón de la vinculación de la TAU con San Antón, es porque según cuenta Santiago de la Vorágine, en la Leyenda Aurea, el bastón que siempre llevaba San Antón, tenía esta forma, en la imagen poder ver una réplica del siglo XV

Y por último hablaremos de otro santo, también muy vinculado a la TAU, San Francisco de Asís, en la época en la que vivió el pobre de Asís, el siglo XII, se pensaba que la TAU era un signo que te protegía de la peste y la gente lo solía llevar como un amuleto. Pero para San Francisco fue mucho más que eso, él lo adoptó como su firma, como bien podemos leer en el tratado de los milagros de Tommaso da Celano, su biógrafo, (3 Cel 3);

La señal de la TAU era la preferida sobre toda otra señal, con ella sellaba Francisco las cartas y pintaba las paredes de las pequeñas celdas.”.

San Buenaventura, fue otro importante biógrafo de San Francisco, en él se inspirará Giotto para realizar su ciclo de frescos de la Basílica Superior de Asís. De sus Leyenda Mayor (LM) destacamos el siguiente fragmento (4,9):

“El hermano Pacífico, mereció ver de nuevo en la frente de Francisco una gran TAU, que, adornada con variedad de colores embellecía su rostro con admirable encanto. Se ha de notar que el Santo veneraba con gran afecto dicho signo; lo encomiaba frecuentemente en sus palabras y lo trazaba constantemente con su propia mano al pie de las breves cartas que escribía, como si todo su cuidado se cifrara en grabar la cruz TAU -según el dicho profético- sobre las frentes de los hombres que gimen y se duelen (Ez 9,4), convertidos de veras a Cristo Jesús.”

En la siguiente imagen podemos obervar la TAU de Fonte Colombo, que según se dice fue pintada por el mismo Francisco.

No solo en las paredes de los monasterios, también se conservan cartas con la firma de San Francisco, por ejemplo este pequeño pergamino que le regaló a Fray León, con la frase: “¡El Señor te bendiga, Fray León!”

En esta otra imagen se ve más claro, ya que es un dibujo copiado del anterior.

 

La Tau De San Francisco de Asís

 

San Francisco, dos años antes de su muerte, hizo una cuaresma en el monte de la Verna, en honor de la Bienaventurada  Virgen María, Madre de Dios, y del arcángel San Miguel, desde la fiesta de la Asunción de Santa María Virgen hasta la fiesta del arcángel San Miguel; y la mano de Dios estuvo sobre él mediante la visión y las palabras del Serafín y la impresión de los estigmas de Cristo en su cuerpo; entonces compuso estas alabanzas, que están escritas en el reverso de esta hoja, y las escribió de su puño y letra, dando gracias al Señor por el beneficio a él concedido.

 

EL SEÑOR TE BENDIGA Y TE GUARDE. TE MUESTRE SU ROSTRO Y TENGA MISERICORDIA DE TI. VUELVA A TI SU MIRADA Y TE DE LA PAZ

San Francisco escribió de su propio puño esta bendición para mí, fray León:

FR. LEÓN TEL SEÑOR TE BENDIGA

Del mismo modo trazó él mismo, con su mano, el signo de la Tau con su base.

(Escrito autógrafo de san Francisco, con anotaciones de fray León).

La primera vez que la Tau aparece relacionada con San Francisco fue cuando fray Pacífico la vio marcada en su frente, probablemente en vísperas del Concilio IV de Letrán, que se abrió en Roma el 11 de noviembre de 1215, con un memorable sermón de Inocencio III basado en las palabras de Cristo: "He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros" (Lc 22, 15).

Recordando que Pascua significa "paso", el Papa manifestaba su deseo de que el Concilio, nueva Pascua, fuese ocasión de un triple paso, físico, espiritual y eterno, refiriéndose, respectivamente, a la Cruzada, a la reforma de la Iglesia universal y a la Eucaristía. La segunda parte del discurso, que trata del paso espiritual, es un comentario de Ezequiel 9, donde el papa hace suyas las palabras del Señor al profeta:

"Pasa por la ciudad, recorre Jerusalén, y marca una tau en la frente de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que se cometen dentro de ella" (Ez 9, 4).

 Y luego añade:

"Tau es la última letra del alfabeto hebreo, y tiene la forma de cruz, como era la cruz antes que le pusieran encima la inscripción de Pilato. Tau es el signo que se lleva en la frente cuando el esplendor de la cruz se manifiesta en toda nuestra conducta, cuando, como dice el Apóstol, se crucifica la carne con sus vicios y pecados. Entonces se afirma: Yo no quiero gloriarme en ninguna otra cosa, si no en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo…" Y concluye diciendo: "¡Sed, pues, los paladines de la Tau y de la Cruz!".

San Francisco de Asís, que participó en el Concilio en calidad de superior general de una Orden aprobada por la Iglesia, debió de tomarse muy en serio la invitación de Inocencio III, pues, según los compañeros y sus primeros biógrafos, amaba y veneraba la Tau (nombre de la letra T en hebreo y griego) "porque representa la cruz y significa una verdadera penitencia".

Al comienzo de cualquier actividad se santiguaba con dicha señal, la prefería a cualquier otro signo y la pintaba en las paredes de las celdas. En sus conversaciones y predicaciones la recomendaba a menudo, y la dibujaba a modo de firma en todas sus cartas y escritos, "como si toda su preocupación fuese grabar el signo de la tau, según el dicho profético, sobre las frentes de los hombres que gimen y se lloran, convertidos de veras a Cristo Jesús".

La "Tau" en tiempos de San Francisco

La devoción de Francisco por la tau no era ninguna originalidad. Parece ser que la cruz de los romanos tenía esa forma y así la representaron, a veces, los primeros cristianos en las catacumbas. En tiempos del santo, al menos desde 1191, la usaban profusamente, como signo de pertenencia a la orden y de su vocación caritativa, los Crucíferos o antonianos de San Antonio Abad, que en Asís regentaban el hospital de San Salvador de las Paredes. Los Valdenses, fundados por Pedro de Valdo, contemporáneo de San Francisco, llegaron a declarar como dogma de fe que la cruz de Cristo tenía forma de T. La "Cruzada de los niños" de 1212 la tomó por distintivo.

En Jerusalén, una orden caballeresca que tomó parte en la Segunda Cruzada era conocida como Orden de la Tau y sus miembros llevaban ese signo en el cuello de la capa. Por tanto, lo que hizo el santo de Asís fue asimilar un signo ya existente, que encajaba bien con su espiritualidad e ideales, basados en la contemplación e imitación de Cristo pobre y crucificado.

Algunas "reliquias" o testimonios

En la Basílica de San Francisco, en Asís, entre las reliquias del Santo, se muestra un autógrafo suyo con la bendición que le dedicó a su compañero fray León y el dibujo de la tau. En el eremitorio de La Verna hay un bastón usado por él, con la punta en forma de T. En Fontecolombo, en la capillita de la Magdalena, se descubrió no hace mucho una tau roja pintada en la pared, que algunos atribuyen al santo. También se cuenta que, después de su muerte, curó la pierna de un hombre, tocándola con una varita en forma de T, cuya señal quedó luego impresa en la parte curada. La Tau, por último, es el emblema del Sacro Convento de Asís, donde se encuentran representaciones de la misma de todos los siglos. Las más destacadas son las que pintaron Cimabúe, Giotto y Lorenzetti en la Basílica Inferior de San Francisco, entre los siglos XIII y XIV.

En la actualidad la cruz TAU, reune multitud de significados, los que ha ido recopilando a lo largo de toda su historia, desde la más remota antigüedad, se considera un símbolo , un amuleto, una protección, pero por encima de todo es un signo cristiano, una cruz, la cruz de San Francisco y de San Antón, la cruz de los peregrinos, es por ello que aparece tantas veces a lo largo de todo el Camino de Santiago y también en el Camino de San Francisco de Asís, está repleto de señales TAU, como esta que encontramos en el albergue de la Perfetta Letizia, pintada por Angela, su hospitalera.